
Los 10 Mandamientos de la Ley de Dios
Los Diez Mandamientos, o «diez palabras», son las palabras que Dios dirigió a Israel en el monte Sinaí, narradas en Éxodo 20,1-17 y repetidas en Deuteronomio 5,6-21. Católicos y luteranos los numeran de un modo, y las iglesias reformadas y la mayoría de las evangélicas, de otro, aunque el texto es el mismo. Sirven para examinar la vida.
Las diez palabras en el monte Sinaí
Según Éxodo 19,1, en el mes tercero después de la salida de Egipto, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí y acamparon delante del monte. Moisés subió, y Dios le encargó decir al pueblo: «si diereis oído á mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos» (Éxodo 19,5). Los mandamientos nacen, por tanto, dentro de una alianza, no como un código aislado.
El capítulo 20 comienza así: «Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy JEHOVÁ tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos» (20,1-2). Antes de cualquier orden, Dios recuerda lo que ya hizo: liberar a un pueblo esclavo. La obediencia que pide es respuesta a ese don, no el precio para recibirlo.
Las primeras palabras se refieren a Dios: «No tendrás dioses ajenos delante de mí» (20,3), la prohibición de hacerse imágenes para adorarlas (20,4-5) y el respeto al nombre divino (20,7). Sigue el día de reposo, que se debe santificar (20,8-11). En Deuteronomio 5,15 el motivo es otro: «acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto». El descanso incluye al siervo, a la criada y al extranjero.
Las demás palabras se refieren al prójimo: «Honra á tu padre y á tu madre» (20,12), «No matarás», «No cometerás adulterio», «No hurtarás» (20,13-15), «No hablarás contra tu prójimo falso testimonio» (20,16) y «No codiciarás la casa de tu prójimo» (20,17). Protegen la familia, la vida, los bienes, la verdad en los tribunales y hasta el deseo del corazón.
El texto bíblico llama a estas palabras «las diez palabras» (Éxodo 34,28). Éxodo 31,18 cuenta que Dios entregó a Moisés dos tablas, y en el capítulo 34 las tablas se escriben de nuevo tras la ruptura de la alianza. Deuteronomio 5,6-21 repite el Decálogo en el discurso de Moisés antes de entrar en la tierra prometida, con diferencias menores, como el motivo del sábado.
La numeración varía porque el texto bíblico no las enumera. Católicos y luteranos cuentan Éxodo 20,3-6 como un solo primer mandamiento y dividen la codicia en dos, siguiendo Deuteronomio 5,21, donde la mujer del prójimo se nombra antes que sus bienes. Las iglesias reformadas y la mayoría de las evangélicas separan 20,3 de 20,4-6 y unen la codicia en un solo mandamiento. La tradición judía cuenta 20,2 como la primera palabra.
La fórmula catequética católica en español dice: amar a Dios sobre todas las cosas; no tomar su nombre en vano; santificar las fiestas; honrar a padre y madre; no matar; no cometer actos impuros; no robar; no dar falso testimonio ni mentir; no consentir pensamientos ni deseos impuros; no codiciar los bienes ajenos. Jesús los resume en el amor a Dios y al prójimo (Mateo 22,37-40).
Qué enseñan hoy las diez palabras
- Lee despacio Éxodo 20,1-2 y agradece a Dios una liberación concreta que hayas vivido, grande o pequeña.
- Respira en silencio y pregúntate qué cosa ocupa en tu vida el lugar que solo corresponde a Dios.
- Toma un mandamiento al día y piensa cómo se vive hoy, no solo lo que prohíbe sino lo que protege.
- Recuerda que el reposo del sábado incluía a los siervos y al extranjero, y piensa a quién podrías dar descanso esta semana.
- Antes de dormir, repasa el día con calma, sin dureza, y pide perdón por lo que no estuvo a la altura del amor.
- Termina leyendo Mateo 22,37-40 y ofrece el día siguiente a Dios y a tu prójimo.
Oración
Señor, Dios mío, tú me sacaste de toda esclavitud.
Antes de pedirme algo, me das tu libertad.
Ayúdame a no poner nada por encima de ti.
Enséñame a respetar tu nombre y a descansar en ti.
Dame un corazón agradecido con mis padres y mi familia.
Guarda mis manos de la violencia y del engaño.
Guarda mi lengua de la mentira y mis ojos de la codicia.
Que tu ley no sea para mí una carga, sino un camino.
Haz que te ame con todo el corazón
y a mi prójimo como a mí mismo.
Amén.
Reina-Valera 1909
Preguntas frecuentes
¿Dónde están los diez mandamientos originales de la Biblia?
Están en dos lugares: Éxodo 20,1-17 y Deuteronomio 5,6-21. Los dos textos son casi idénticos, pero difieren sobre todo en el motivo del sábado y en el orden de la codicia. No se conoce ninguna tabla original conservada, así que el Decálogo se estudia hoy a partir de estos dos pasajes bíblicos.
¿Los mandamientos de la Iglesia son lo mismo que los diez mandamientos?
No, son cosas distintas. Los diez mandamientos vienen de Éxodo 20 y Deuteronomio 5. Los preceptos de la Iglesia católica son cinco, según el Catecismo: participar en la misa los domingos y fiestas de guardar, confesarse al menos una vez al año, comulgar al menos por Pascua, ayunar y abstenerse de carne en los días señalados, y ayudar a las necesidades de la Iglesia.
¿Cómo explicar los diez mandamientos a los niños?
Empieza por Éxodo 20,2: Dios libera antes de pedir nada. Después presenta un mandamiento al día, con un ejemplo cercano, como decir la verdad o compartir lo propio. Conviene formularlos también en positivo, como hace Jesús en Mateo 22,37-40: amar a Dios y amar al prójimo. Memorizar la lista importa menos que entender para qué sirve.
