Rosario de cuentas de madera sobre una mesa, iluminado por la luz dorada de la mañana y una vela encendida.

El Santo Rosario de Hoy

El Santo Rosario es una oración meditativa que recorre la vida de Jesús y María con Padre Nuestro, Ave Marías y Gloria. Cada día corresponde a una serie de misterios: gozosos, luminosos, dolorosos o gloriosos. Aquí encuentras una decena completa, los misterios de cada día y una guía para rezarlo por la mañana o por la noche.

Oraciones de Devoción6 min

Oración

Se anuncia el misterio del día y se guarda un momento de silencio.

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
(Se reza diez veces, meditando el misterio.)

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Amén.

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno,
lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Amén.

Origen del Rosario y misterios de cada día

El Rosario es una devoción mariana que se formó poco a poco durante la Edad Media. Los historiadores no lo atribuyen a una sola persona. Una explicación tradicional relaciona sus 150 Ave Marías con los 150 salmos. En 1569, el papa Pío V describió esta oración en el documento «Consueverunt Romani Pontifices». La fiesta de Nuestra Señora del Rosario se celebra el 7 de octubre.

Las oraciones tienen raíz bíblica. El Padre Nuestro viene de Mateo 6,9-13. La primera parte del Ave María recoge el saludo del ángel (Lucas 1,28) y el de Isabel (Lucas 1,42). La súplica «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros» se fue añadiendo en la Edad Media. Se apoya en el título «Madre de Dios», proclamado en el concilio de Éfeso, en el año 431.

El Rosario de hoy depende del día de la semana, no de la fecha. Por tradición, los lunes y sábados se rezan los misterios gozosos; los martes y viernes, los dolorosos; los miércoles y domingos, los gloriosos; y los jueves, los luminosos. Estos últimos los añadió san Juan Pablo II el 16 de octubre de 2002, en la carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae».

Gozosos: la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento, la Presentación y el Niño perdido y hallado en el templo. Luminosos: el Bautismo en el Jordán, las bodas de Caná, el anuncio del Reino, la Transfiguración y la institución de la Eucaristía. Dolorosos: la oración en el huerto, la flagelación, la coronación de espinas, la cruz a cuestas y la crucifixión. Gloriosos: la Resurrección, la Ascensión, Pentecostés, la Asunción y la coronación de María.

Cómo rezar el Rosario con calma, de mañana o de noche

  1. Elige un lugar tranquilo, siéntate con la espalda recta y respira hondo tres veces antes de empezar.
  2. Haz la señal de la cruz y nombra una intención concreta, por ejemplo una persona o una preocupación del día.
  3. Anuncia el misterio que corresponde al día y imagina la escena evangélica durante unos segundos, sin prisa.
  4. Reza cada Ave María en voz baja, con un ritmo pausado, y deja que las cuentas marquen el paso en lugar de contarlas con la mente.
  5. Al terminar cada decena, guarda un breve silencio y da gracias por algo concreto que el misterio te haya recordado.
  6. Si te falta tiempo, reza una sola decena con atención. Por la noche, termina entregando el día a Dios y descansa en silencio.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se empieza y se termina un Rosario completo?

Se comienza con la señal de la cruz y el Credo en el crucifijo. Después se reza un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Luego vienen las cinco decenas y, por costumbre, se concluye con la Salve y, a veces, las letanías lauretanas. Una sola decena, como la de esta página, es una forma breve y válida de rezarlo.

¿Es obligatorio seguir los misterios según el día de la semana?

No es obligatorio. La distribución por días es una orientación que propuso san Juan Pablo II en «Rosarium Virginis Mariae», y la misma carta deja libertad en la oración personal y comunitaria. Quien reza a diario suele seguirla para no tener que elegir. Puedes meditar otro misterio si una situación concreta de tu vida lo pide.

¿De dónde viene la oración «Oh Jesús mío» que se reza al final de cada decena?

Es la llamada oración de Fátima y no pertenece al Rosario original. Según el relato de los pastorcitos, la Virgen la pidió en la aparición del 13 de julio de 1917. Las apariciones de Fátima están aprobadas por la Iglesia, pero son una revelación privada que ningún fiel está obligado a creer. Por eso rezarla es una costumbre y no una norma.