Un pastor de espaldas con su cayado cuida ovejas en un prado verde junto a aguas tranquilas al amanecer.

Salmo 23

El Salmo 23 es un salmo de confianza atribuido a David, en el libro de los Salmos, que presenta a Dios como pastor que guía, protege y acompaña. Se reza en momentos de inquietud, de duelo o al comenzar y terminar el día. Consta de seis versículos.

Oraciones y Salmos3 min

Oración

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará yacer:
Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma;
Guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo:
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezarás mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores:
Ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida:
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Reina-Valera 1909

El pastor y el anfitrión: contexto del Salmo 23

El encabezado del salmo lo llama «Salmo de David». Tiene dos imágenes: en los versículos 1 a 4, Dios es el pastor que conduce al rebaño por pastos, aguas y valles oscuros; en los versículos 5 y 6, es el anfitrión que prepara la mesa y abre su casa. Ambas hablan de cercanía y de cuidado diario.

La imagen del pastor es antigua en la Biblia. Jacob habla de Dios como el Dios que lo ha pastoreado (Génesis 48:15), el Salmo 80:1 invoca al «Pastor de Israel» y el profeta Ezequiel anuncia que Dios mismo buscará a sus ovejas (Ezequiel 34:11-16). En el Evangelio, Jesús se presenta como el buen pastor que da la vida por las ovejas (Juan 10:11).

En la tradición católica, el salmo se proclama a menudo en la liturgia, por ejemplo el cuarto domingo de Pascua, llamado domingo del Buen Pastor, y se elige con frecuencia en celebraciones de despedida. En el uso litúrgico se lee «El Señor es mi pastor»; la versión Reina-Valera 1909, que citamos aquí, vierte el nombre divino como «Jehová».

Cómo orar con el Salmo 23

  1. Siéntate en silencio, respira hondo tres veces y deja a un lado por un momento lo que te preocupa.
  2. Lee el salmo despacio y en voz baja, una vez, sin buscar nada especial.
  3. Vuelve a leerlo y detente en la frase que más te toque, repitiéndola con calma como una oración.
  4. Nombra ante Dios una inquietud concreta de hoy y ponla junto a las palabras «tú estarás conmigo».
  5. Cierra dando gracias por una cosa sencilla de tu día y, si lo necesitas, piensa a quién puedes pedir apoyo mañana.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el Salmo 23 aparece como Salmo 22 en las Biblias católicas?

Las Biblias católicas y la liturgia siguen la numeración de la Septuaginta y la Vulgata, que unen los salmos 9 y 10 hebreos en uno solo. Por eso, en la mayor parte del salterio, el número católico va una unidad por detrás del hebreo. «Salmo 22» y «Salmo 23» designan el mismo texto, y muchas ediciones actuales indican ambos números.

¿Qué significan la vara y el cayado del Salmo 23?

Suele explicarse que la vara servía al pastor para defender al rebaño y el cayado para guiar y sostener a las ovejas. El salmista dice que ambos le infunden aliento: la defensa y la guía de Dios le dan seguridad en el valle oscuro. Puedes preguntarte cuál de las dos imágenes necesitas más hoy.

¿Qué significa «nada me faltará» cuando hay necesidades materiales?

Expresa confianza en que Dios cuida lo esencial, no la promesa de que no habrá carencias ni pruebas. El mismo salmo menciona un valle de sombra de muerte y a los angustiadores. Jesús enseña a pedir el pan de cada día (Mateo 6:11). Si una necesidad te angustia, ora y busca también ayuda concreta en personas de confianza.

Oraciones y Salmos