Pastor visto de espaldas con ovejas resguardadas bajo una roca al amanecer, y una paloma bajo rayos dorados.

Salmo 91

El Salmo 91 es un canto de confianza en Dios como refugio, que se encuentra en el Libro de los Salmos y es citado en Mateo 4,6. Se reza en tiempos de miedo o peligro y antes de dormir. Aquí se ofrece completo en la versión Reina-Valera 1909, con una guía breve para orarlo.

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Oración

El que habita al abrigo del Altísimo,
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en él confiaré.

Y él te librará del lazo del cazador:
De la peste destruidora.
Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro:
Escudo y adarga es su verdad.

No tendrás temor de espanto nocturno,
Ni de saeta que vuele de día;
Ni de pestilencia que ande en oscuridad,
Ni de mortandad que en medio del día destruya.

Caerán á tu lado mil,
Y diez mil á tu diestra:
Mas á ti no llegará.
Ciertamente con tus ojos mirarás,
Y verás la recompensa de los impíos.

Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.

Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán,
Porque tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el león y el basilisco pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.

Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré:
Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará, y yo le responderé:
Con él estaré yo en la angustia:
Lo libraré, y le glorificaré.
Saciarélo de larga vida,
Y mostraréle mi salud.

Reina-Valera 1909

Un refugio con muchas imágenes

El Salmo 91 reúne imágenes de protección: la sombra, las alas, el escudo, la fortaleza. Es un salmo de confianza. Quien lo reza no pide un arma, sino un lugar donde estar. Las dos primeras frases hablan de habitar y de morar: la seguridad que describe nace de permanecer cerca de Dios, no de un gesto aislado en la hora del miedo.

El Nuevo Testamento recoge este salmo en el relato de las tentaciones. En Mateo 4,5-7 y Lucas 4,9-12, el tentador cita los versículos 11 y 12 para pedir a Jesús que se arroje del templo. Jesús responde con Deuteronomio 6,16: no se debe poner a prueba al Señor. El salmo, por tanto, invita a confiar, no a exponerse sin necesidad ni a exigir milagros.

En la Liturgia de las Horas de la Iglesia católica, el Salmo 91 se reza en Completas del domingo por la noche, la oración que cierra el día. Esa costumbre ayuda a entender su tono: un salmo para entregar la noche a Dios. En muchas comunidades protestantes se lee en cultos de acompañamiento, en tiempos de enfermedad o de temor colectivo.

La Escritura no promete aquí una vida sin dolor. En el versículo 15 la voz de Dios dice: «Con él estaré yo en la angustia». La promesa es compañía en medio de la dificultad. Si el miedo o la ansiedad te pesan mucho, reza este salmo y busca también el apoyo de un médico, de un profesional de la salud mental o de personas de confianza.

Cómo orar con el Salmo 91

  1. Busca un lugar tranquilo, siéntate con la espalda recta y respira despacio tres veces antes de empezar.
  2. Di en voz baja los dos primeros versículos y quédate un momento en silencio con las palabras «esperanza mía».
  3. Nombra ante Dios, sin adornos, el miedo concreto que llevas hoy o esta noche.
  4. Lee con calma los versículos 3 a 13 y detente en la imagen que más te hable, ya sea la sombra, las alas o el escudo.
  5. Al llegar a los versículos 14 a 16, guarda silencio y escucha: ahora es Dios quien habla.
  6. Termina dando gracias por una protección concreta que hayas recibido y entrega la noche o el día a Dios.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el Salmo 91 aparece a veces como Salmo 90?

Porque hay dos numeraciones de los salmos. La Biblia hebrea y la mayoría de las Biblias modernas, incluida la Reina-Valera, lo numeran como 91. La Septuaginta griega y la Vulgata latina unen los Salmos 9 y 10, y por eso lo numeran como 90. Algunos misales y Biblias católicas antiguos siguen esa segunda numeración.

¿Qué significa que en los versículos 14 a 16 hable Dios y no el salmista?

Significa que el salmo pasa de la oración a la respuesta de Dios. Hasta el versículo 13 quien reza habla de Dios o a él; desde el 14, Dios habla en primera persona. Para quien ora, es un cambio de actitud: dejar de pedir y recibir. Esas palabras prometen presencia, rescate y honra, no ausencia de dificultades.

¿En qué se diferencia el Salmo 91 del Salmo 121 y del Salmo 23?

Cada uno usa una imagen distinta de protección. El Salmo 91 habla de un refugio: alas, escudo y fortaleza. El Salmo 121, un cántico para las subidas a Jerusalén, presenta a Dios como guardián que no se duerme, que cuida el camino. El Salmo 23 usa la imagen del pastor que guía y acompaña. Muchos creyentes los rezan juntos.

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